El arte de ir en bicicleta

yi2Aprender a ir en bicicleta pasa por darnos cuenta de que cuando ésta está en movimiento no cae … Otra historia es aprender a dirigir la bicicleta, pero por lo que nos ocupa ahora podemos decir que el arte de montar en bicicleta consiste en aprender a pedalear con fluidez. Con el Taekwondo pasa algo parecido, el arte del Taekwondo se expresa cuando los movimientos del cuerpo son armónicos.

¿En qué consiste esta armonía? Una de las inspiraciones básicas que dan forma a la visión de la realidad del Taekwondo se encuentra en el Libro de los cambios (Yijing, en chino, Chuyok, en coreano). Esta obra explica que el cambio es la característica básica del universo. Como decía Heráclito, el ser de las cosas no es sino su continua transformación, un proceso de cambio con carácter dialéctico que no es sólo una característica del mundo natural, también lo es de la naturaleza humana.

Este carácter procesal del universo se puede comprender a partir de la relación dialéctica de dos principios: Yi y Ki (Qi en chino y prana en sánscrito). “Y” hace referencia a la esencia. Una esencia que, para el pensamiento oriental, está vacía; su naturaleza es la vacuidad. Una naturaleza luminosa, penetrante e indiferenciada, que justamente porque no es nada definitivo siempre está en proceso de realización creativa. Complementario suyo es el ki, la fuerza energética que opera sobre todas las cosas y que actúa en interdependencia con el yi. Originariamente, ki significaba respiración, más tarde se identificó con el principio vital o la energía que inspira y mantiene todos los procesos naturales.

Volviendo a nuestro ejemplo. Para que una bicicleta se mueva hay energía. Esta energía (ki) se genera con el pedaleo. Sólo así la bicicleta desplegará su naturaleza (Yi), una naturaleza que no es algo acabado, permanente, sino un proceso que se expresa en el propio cambio, una forma vacía en esencia, que se manifiesta a través de sus acciones.

¿De qué manera actúa el ki? El Libro de los cambios postula que existen dos polos energéticos en el universo, el yin (um en coreano) y el yang, y que la energía (vibración) entre estos dos polos complementarios es la fuerza impulsora de todos los fenómenos. Todo ser vivo tiene ki, pero esta energía y calidad de la misma es diferente de un ser vivo a otro según su propia Yi.

El yin se puede definir como la tendencia hacia la expansión y el yang la tendencia hacia la contracción (ejemplos de yin son: el polo negativo, el femenino, el pasivo, la tierra, la luna, ejemplos de yang son: el polo positivo, el masculino, el activo, el cielo, el sol, el esplendoroso, la guerra). En esencia, yin y yang son fuerzas complementarias que, en equilibrarse, crean la salud y el bienestar individual, o establecen unas condiciones correctas y óptimas en el Universo.

En el ejemplo de la bici, por supuesto que la esencia del pedaleo es empujar (yang) un pedal mientras se afloja (yin) del otro. Sólo cuando se armonizan estos dos principios en el pedaleo podemos decir que la bicicleta realiza su esencia. La diferencia, sin embargo, de este ejemplo con el Taekwondo es significativa. En el Taekwondo, la energía impulsora no actúa desde fuera sino que es expresión de la propia naturaleza del taekwondista. Se trata de una energía que se puede potenciar con determinados ejercicios respiratorios y que “acumula” en una región especial del estómago conocido como tan t’ien en chino, tan quedan en japonés, tan jon en coreano y dan tian en tailandés. Una energía que, para manifestarse, debe seguir los principios del yin y del yang. Pero no olvidemos que la energía siempre se expresión de una determinada esencia (y), una esencia que sólo cuando actúa sin interés, sin intentar satisfacer los deseos del ego, es decir, una esencia que sólo cuando realiza su vacuidad expresa de manera armónica.

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