El árbol del taekwondo

klimt_arbre_de_la_vidaEl origen mítico de Corea se remonta al mito de su fundación, cuando el Príncipe Hwanung, hijo de la diosa Suprema del Cielo, descendió a un sándalo sagrado en la cima de la montaña Taebaek, la “montaña de la gran luminosidad” para construir la “Ciudad de Dios” (Shin-Si) (Ver la historia de Tangun).

Este mito nos recuerda el carácter sagrado de la naturaleza en general y de algunos símbolos en particular como las montañas y los árboles… También el Taekwondo es como un árbol que da su fruto cuando las diferentes partes que lo integran (raíces, tronco, ramas, hojas, flores) se armonizan entre ellas y con su entorno (la tierra, el agua, aire, el suelo). Sólo cuando se alcanza esta armonía es posible y efectiva la defensa personal. Una defensa personal que alcanza entonces una dimensión diferente a la puramente física porque es expresión de un individuo que está en el camino de la realización.

1. La tierra y el agua son el alimento del árbol. Así, nuestra tradición cultural representa la base sobre la que descansamos y en la que encontramos nuestro alimento. En el caso del TKD, su alimento y raíz es la tradición cultural en la que se ha gestado y ha progresado: el sinkyo, el Yijing, el taoísmo, el budismo y el confucianismo. Podemos decir que el TKD no es budista, taoísta, etc., Pero se habla con el acento de estas corrientes. El Taekwondo, desde el respeto a nuestra propia tradición cultural nos acerca al conocimiento de otros (pluralidad cultural) y nos ayuda a ser más sensibles ante las diferencias culturales cuestionando lo que de relativo hay en todas ellas y potenciando los valores universales.

arbretkd2. Las raíces constituyen la parte que penetra en el suelo y su función es fundamental para la alimentación del árbol, ya que absorben el agua y los nutrientes minerales y, a la vez, anclan el árbol al suelo. Nuestro entorno social, familiar y académico es el medio a través del cual nos formamos en un determinado contexto cultural. El Taekowndo nos aporta una serie de principios ideológicos y éticos que orientan nuestra vida: la benevolencia, la lealtad, la compasión, la integridad, la sinceridad, … Por tanto, el Taekwondo potencia valores como el compañerismo, las buenas costumbres, nos ayuda a comprometernos con nuestro entorno y eso significa ser más sociables, solidarios y valorar más la amistad.

3. El tronco cumple funciones de sostén, conducción y almacenamiento de los nutrientes de reserva. En el Taekwondo constituye el ámbito mental. La mente controla los órganos de los sentidos según principios como la ilusión por aprender, la constancia y la autonomía. También potencia el uso de la memoria, la imaginación creadora, la concentración así como desarrolla la inteligencia emocional. Las ramas permiten la prolongación de las funciones del árbol. Por un lado, representan en Taekwondo la armonización de las funciones físicas y fisiológicas del cuerpo a través del incremento de la fuerza, la potencia, la resistencia, la velocidad, la flexibilidad y el equilibrio. Una consecuencia directa de todo esto es la salud del practicante. Por otro lado, también es muy importante el desarrollo de la técnica marcial (Mussol) que permite el control propio y de los posibles oponentes. Podemos decir que el Taekwondo como deporte de combate y como arte marcial se sitúa en este punto de desarrollo del árbol.

4. El árbol respira y se comunica con el aire a través de las hojas. Las hojas simbolizan la capacidad de expresión en el desarrollo de una persona. Nos encontramos en el ámbito del arte marcial (Muyae), la armonización de la mente y del cuerpo permite la utilización de las técnicas marciales para expresarnos como individuos auténticos. Cada uno de nosotros es una obra de arte viva en expresión y que, en esta expresión, mantiene una relación de comunicación dialéctica con su entorno.

5. El proceso de maduración del árbol conduce a su florecimiento. Entramos en el ámbito espiritual del Taekwondo. Los principios marciales (Mudo) que llevan a la comprensión de la propia realización espiritual gracias a la potenciación de la atención como calidad espiritual. Así se logra la paz interior y de ella nacen cualidades como la confianza y la paciencia. El practicante descubre la auténtica libertad de su naturaleza y de ello se deriva un sentimiento de responsabilidad ante cada una de sus acciones.

6. Después del florecimiento, llega el fruto, en Taekwondo, llegado este punto desaparecen todas las distinciones entre Mussol, Muyae y Mudo. Es el ámbito de la meditación, la realización última de todas las capacidades del practicante.

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